Fusión en Madrid

Técnica japonesa con despensa local. Es la mayoría de lo que se come en España.

9 en Madrid

  1. Ricardo Sanz Wellington, Salamanca
    ★ Michelin+1

    Ricardo Sanz Wellington

    Ricardo SanzSalamanca, Madrid
    €€€€
  2. Ugo Chan, Chamartín
    ★ Michelin+1

    Ugo Chan

    Hugo MuñozChamartín, Madrid
    €€€€
  3. Yugo The Bunker, Barrio de las Letras
    ★ Michelin

    Yugo The Bunker

    Julián MármolBarrio de las Letras, Madrid
    €€€€
  4. 99 Sushi Bar (Chamartín), Chamartín
    ◐ Repsol+1

    99 Sushi Bar (Chamartín)

    Chamartín, Madrid
    €€€€
  5. Ikigai Flor Baja, Centro
    ◐ Repsol+1

    Ikigai Flor Baja

    Yong Wu NagahiraCentro, Madrid
    €€€
  6. Ikigai Velázquez, Salamanca
    ◐ Repsol+1

    Ikigai Velázquez

    Yong Wu NagahiraSalamanca, Madrid
    €€€
  7. Pilar Akaneya, Chamberí
    ◐ Repsol

    Pilar Akaneya

    Chamberí, Madrid
    €€€€
  8. TA-KUMI, Salamanca
    ◐ Repsol+1

    TA-KUMI

    Toshio TsutsuiSalamanca, Madrid
    €€€
  9. Umiko, Centro
    ◐ Repsol

    Umiko

    Pablo ÁlvaroCentro, Madrid
    €€€

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta comer fusión en Madrid?

Las 9 fichas de esta página están en la banda €€€ y €€€€ de la Guía MICHELIN. No damos un importe exacto porque casi nunca lo publica una fuente citable: los precios de un omakase cambian con el mercado.

¿Cuántos tienen estrella MICHELIN?

3 de 9.

¿Qué es el fusión?

La categoría más grande y la peor definida. Cubre desde el nikkei peruano-japonés, que tiene un siglo de historia propia, hasta el rollo con aguacate. Se incluye en el directorio porque es lo que la gente come de verdad, y porque separarla permite que las demás categorías signifiquen algo.

¿Hace falta reservar?

7 de 9 piden reserva.

Fusión: la categoría más grande y la peor explicada

Bajo la etiqueta de fusión cabe desde el nikkei peruano-japonés, que tiene más de un siglo de historia propia y su propio recetario, hasta el rollo con aguacate y queso. Llamarlas igual no ayuda a nadie.

La línea que separa la fusión buena de la otra es aburrida pero fiable: si el cocinero domina la técnica japonesa antes de retorcerla, funciona. Las gyozas de callos a la madrileña o el nigiri de socarrat de paella son ocurrencias sólo si no sabes hacer una gyoza o un nigiri. Si sabes, son otra cosa.

En España es la categoría mayoritaria, y por eso está en el directorio. Separarla es lo que permite que las demás signifiquen algo.

Madrid concentra más barras de omakase que ninguna otra ciudad española, y la concentración no es casual: aquí llegó antes el dinero dispuesto a pagar por veinte piezas y aquí se quedaron los cocineros que volvían de Japón. El resultado es una escena con capas. Arriba, barras de seis a doce plazas donde el itamae decide y el comensal calla. En medio, casas de fusión que llevan dos décadas cruzando el recetario nipón con el castizo y que ya no piden perdón por ello. Y abajo, un tejido de sitios de barrio que ha normalizado comer pescado crudo un martes.

Ver todos los sitios de Madrid o todo el fusión de España.